Laboratorio de la Comunicación Terapéutica

Las relaciones humanas son una fuente de bienestar pero pueden convertirse en  una de sus mayores amenazas. Necesitamos el soporte de nuestro entorno en el que con mucha frecuencia se generan dinámicas dominadas por emociones negativas, conflictos destructivos que generan malestar, enfermedad y disolución del entramado social.

Las modalidades de interacción y comunicación son las responsables de la tonalidad emocional que marcan el devenir constructivo o destructivo de esas relaciones.

LA MODULACIÓN PASIONAL DE LAS RELACIONES SOCIALES

Los patrones de interacción salutogénicos (generadores de salud) o patogénicos (generadores de enfermedad) han sido objeto de estudio, y hoy en día conocemos desde las ciencias humanas y de la salud algunas de sus características.

Conocemos cuales son los patrones de comunicación de las escaladas destructivas de los conflictos, y por el contrario, las características de la comunicación generadoras de bienestar y de resolución no violenta de los mismos.

El objeto de la psicología relacional son los conjuntos de acciones entrelazadas que conectan a la persona consigo misma y con su entorno. Las relaciones tienen una naturaleza contingente (contextual) y simbólica. La experiencia humana no puede entenderse fuera de la capacidad reflexiva de autoconocimiento en el que el lenguaje y en general el mundo simbólico coloca a las personas.

En este punto diferentes tradiciones de investigación en ciencias humanas y específicamente en psicología se unen dentro de un paradigma relacional y comunicacional: la Teoría de la Aceptación y el Compromiso (ACT) derivada de la Teoría del Marco Relacional y los modelos de la Terapia Breve sistémica procedentes de la pragmática de la comunicación de Palo Alto, así como los desarrollos de la Terapia colaborativa (Terapia focalizada en las Soluciones principalmente) procedente del construccionismo social.

Todas ellas comparten una perspectiva relacional, contingente, y contextual en el que la comunicación (en un sentido amplio) y el universo simbólico son objeto de análisis y observación. La psicología relacional, al ser necesariamente contextual, desarrolla dispositivos de observación adecuados a cada uno de los contextos proponiendose como una psicología de los procesos de interacción basada en la evidencia.

EL ESTRÉS RELACIONAL

Las relaciones son una fuente potencial de estrés. De cómo aforntemos los conflictos que se dan en diferentes ámbitos de nuestra vida social, ya sea en el laboral o la vida de pareja y de familia, dependerá el grado de satisfacción que podemos conseguir.

Comprender las relaciones entres sensaciones, sentimientos, pensamientos y acciones, y de cómo podemos utilizar nuestra capacidad reflexiva para operar inteligentemente en ese sistema de relaciones es lo que la psicología de las relaciones aporta a la salud de las personas y sus relaciones.