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EL CUERPO EN LA GENERACIÓN DE SIGNIFICADOS

Para entender el funcionamiento de la comunicación interpersonal y el aprendizaje simbólico hay que tomar una perspectiva en la que la función semiótica, esto es , la generación de sentido parte del nivel preconceptual, peceptivo e interaccional de nuestra experiencia. Greimas y Fontanille en su libro ‘Semiótica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados del alma’ se plantean cómo el recorrido generativo del sentido se lleva a cabo desde la puesta en discurso. Si bien la semiótica estructural nunca quiso saber nada de la ‘realidad extrasemiótica’ esto es, la realidad del objeto y el sujeto más allá de su relación significante, aportan herramientas conceptuales para entender cómo producimos mediante actos discursivos transformaciones en la perspectiva y la relación de la persona con el mundo.

Los actos comunicacionales que realizamos en psicoterapia propician cambios en la espiral que conforman la relación entre el diálogo externo y el diálogo interno que tiene la persona consigo misma.

El mediador que separa y conecta el diálogo interno y el diálogo externo es el cuerpo que percibe tanto el mundo externo como su mundo interno dándole valor y significado a lo que acontece. Durante muchos años se ha identificado el significado con un cierto dualismo entre el mundo externo y el mundo interno, el mundo el significante y el de los significados. En ‘Semiótica del discurso’ Jaques Fontanille, coautor con Greimas de ‘Semiótica de las pasiones’,  apuesta y sistematiza los procesos de significación desde la perspectiva del discurso en acto. 

En esta perspectiva, el cuerpo adquiere una función principal en los procesos de generación de sentido: «los dos planos del lenguaje reemplazan ahora a las dos caras del signo: los dos planos del lenguaje son deslindados por un cuerpo percibiente que toma posición como frontera entre lo que corresponde al orden de la expresión (el mundo exterior) y lo que corresponde al orden del contenido (el mundo interior). Es este cuerpo el que reúne esos dos planos en un mismo lenguaje. Lo sensible y lo inteligible están ineluctablemente ligados en el acto que reúne los dos planos del lenguaje».

El cuerpo que da sentido a lo que acontece en el mundo, testigo y protagonista de los procesos de significación que se generan en el devenir y desde una perspectiva única y a la vez compartida del yo, aquí, ahora. 

El lugar que ocupa la sensibilización del cuerpo en el proceso de construcción del significado nos permite integrar las visiones del papel del lenguaje experiencial de la terapia contextual y el papel del cuerpo y sus estructuras somatosensoriales en la generación de significados.

EL LENGUAJE COMO INGREDIENTE ACTIVO DE LA PSICOTERAPIA

Las terapias de tercera generación, o terapias contextuales, han continuado la tradición del análisis funcional de la conducta con el desarrollo de la teoría del marco relacional que otorga al lenguaje un papel esencial en la conformación de la experiencia humana. Cabe destacar la aparición recientemente de dos obras en las que se hacen propuestas muy interesantes e innovadoras en esta dirección ‘Dominando la conversación clínica. El lenguaje como intervención’ de M.Villatte, J.L Villatte y S.C Hayes; y ‘La Metáfora en la práctica. Una guía para usar la ciencia del lenguaje en Psicoterapia’ de N. Törneke. El funcionamiento del lenguaje y el universo simbólico tal como lo describe la teoría del marco relacional hace decir a los autores que el lenguaje no es sólo un vehículo para la intervención terapéutica sino que es la misma intervención. El lenguaje, entendido en un sentido amplio (nosotros diríamos que la comunicación como proceso de interacción multimodal -verbal y no verbal-) tiene el poder de transformar la experiencia humana.

Esta afirmación del poder que tiene el lenguaje en psicoterapia, lo comparten con otros modelos de psicoterapia basada en la comunicación, en las que se reconoce igualmente el poder del diálogo terapéutico para transformar la experiencia y generar procesos de cambio. Si en la ciencia conductual contextual parten de laboratorio para desarrollar la teoría del marco relacional y la trasladan al despacho para aplicarla en el contexto de la interacción terapéutica, en la tradición interaccionista de Palo Alto en la que la comunicación terapéutica constituía la matriz del cambio, el laboratorio se ubica desde sus inicios en el propio despacho del psicoterapeuta (con el uso de los espejos unidireccionales y posteriormente la grabación audiovisual). Ambas tradiciones comparten una misma focalización en cómo las diferentes operaciones comunicacionales del terapeuta generan los procesos de cambio.

El lenguaje modula la relación que tenemos con nosotros mismos, con nuestra experiencia privada y nuestro imaginario (nuestros recuerdos, pensamientos, emociones y sensaciones corporales), y la relación con las otras personas y el contexto o situaciones en las que actuamos, y es en el diálogo que se produce en la situación terapéutica donde podemos transformarlas. La comunicación sería el ingrediente activo en la psicoterapia. Las pretensiones desde los autores de la teoría del marco relacional sería la de proporcionar claves para guiar el uso del lenguaje aplicable a todas las tradiciones terapéuticas.

En este sentido, se produce, desde nuestro punto de vista, una convergencia con la tradición interaccional que se inició en Palo Alto de la terapia breve desde un punto de vista interactivo, comunicacional y pragmático (en este apartado incluimos las aportaciones de Watzlawick y Nardone sobre el Diálogo estratégico, así como los modelos de intervención de la entrevista focalizada en las soluciones), y las propuestas de la entrevista motivacional. Todas ellas reconocen el poder del lenguaje y la interacción comunicativa en la generación de los procesos de cambio, y por tanto, pueden ser puestas en un diálogo fructífero entre sí.

Llevar el laboratorio al lugar donde efectivamente se producen las acciones comunicativas que conforman el proceso psicoterapéutico permite el desarrollo de la investigación basado en la evidencia y el proceso. La metodología del Análisis del Diálogo Terapéutico en el que la práctica profesional concreta realizada en el despacho se convierte en objeto de observación nos permiten poner el foco en las operaciones comunicativas que se producen en la sesión terapéutica. La puesta en marcha de esta metodología tiene aplicaciones tanto en el campo de la formación de habilidades terapéuticas, como en la supervisión y la mejora de la práctica profesional, así como en el campo de la investigación y el desarrollo de una ciencia conductual contextual aplicada a los procesos de cambio.

Paco Molinero

 

 

Doctor en Psicología

Master en Terapia breve estratégica. Psicoterapeuta EuroPsy y Mediador.

Formado en Microanálisis del Diálogo Terapéutico con el Grupo de Janet Bavelas

Imparto Talleres sobre la metodología y herramientas digitales para el Microanálisis del Diálogo terapéutico, y Talleres de Entrevista Motivacional, Entrevista focalizada en las Soluciones y Terapia contextual para los que el lenguaje y la comunicación son el eje central de la intervención terapéutica.

 

Trainer Profesional Atlasti

Investigador cualitativo en el ámbito de la Promoción de la Salud